Juliana Fernanda González García
201510814
Análisis de la comunicación
Todo por una clase
La mañana comenzó como cualquier
otra. Aunque se me hizo extraño escuchar tantos pitos de carros y tanta bulla
un lunes a las seis de la mañana decidí ignorar lo que estaba pasando. Cuando
recogieron a mi perro para llevarlo al colegio el señor me dijo que había paro
de taxistas y que por esa razón había tanto alboroto. Le pregunté si había
transporte normal y me dijo que no, que no había absolutamente nada que me
llevara a la universidad.
Cuando supe esto, decidí
alistarme rápidamente para no llegar tarde a clase. Aunque tenía la ilusión de
encontrar algún bus que me llevara me di cuenta de que en verdad no había
absolutamente nada, únicamente un montón de taxistas protestando lo cual me
sacó el mal genio. Cuando pude entender y aceptar la situación decidí comenzar
a caminar o sino no iba a llegar a tiempo a clase.
Caminé desde mi casa hasta el
salón. Esto me generó un poco de malestar porque, aunque me esforcé mucho para
no llegar tarde, esto no fue posible. Entré al salón de manera cautelosa, pues
me daba un poco de pena con mis compañeros, pero cuando entré me di cuenta de
que no era la única que le había pasado este incómodo suceso.
Al llegar, ya se habían leído las
bitácoras de mis compañeros en las cuales tocaba poner como documento adjunto
el taller que el profesor nos había puesto a hacer la clase pasada más la
correspondiente bitácora de la clase anterior. Luego de esto, se le dio paso a
la exposición que iban a presentar mis compañeros.
El tema fue interesante. Mis
compañeros hablaron acerca de la narrativa publicitaria y sus objetivos en el
mundo inter-conectado de la actualidad. En la exposición nos mostraban cómo la publicidad
hoy en día nos imponía un estilo de vida específico. También, nos mostraban
cómo la publicidad nos promociona distintos productos y se dedican a hacernos
creer que sin todo eso no podemos seguir nuestra vida e incitar el consumo
obsesivo por cualquier cosa que saquen en el mercado.
Como resultado se puede decir que
en ninguna parte estamos libres de publicidad y que de una manera loca no
podemos librarnos de todo lo que el mercado nos quiere meter por los ojos, pues
es así, se las ingenian para hacernos pensar que necesitamos algo que en verdad
ni siquiera conocemos realmente su utilidad. Gracias a esto, se puede observar
cómo hay personas que siguen estos estímulos que ver o escuchan y se convierten
en el estereotipo de persona consumista compulsiva y encaminada a un
estereotipo específico.
Esto puede afectar directamente a
las personas que son fácilmente manipulables y hacerlos parte de la moda
rápida, por así decirlo. Sin embargo, se puede ver que la publicidad ha sido
fuertemente criticada. Para nadie es un secreto que se nos muestra un estilo de
paraíso o de buenas cosas. Para que al final el verdadero mensaje sea que
comprar es la mejor opción y esto me llevará a la felicidad.
De igual manera, se puede ver
cómo la publicidad quiere influir y meterse en la cabeza del consumidor y así
poder mostrar que la vida es instantánea y rápida en la cual lo que gobierna
son las decisiones tomadas de manera rápida o impulsiva sin siquiera saber el
por qué se hace o para qué sirve lo que estoy comprando. Todos los mensajes que
han sido debidamente creados para manipularnos llegan a los más débiles y son
ellos los que consideran que si no compran lo más reciente del mercado entonces
no son felices o no están en lo In. Pobres de los que dejan su felicidad en
objetos y no en sí mismos.
Recuperado de:
En pocas palabras se puede ver
cómo la publicidad poco a poco nos muestra cosas que supuestamente necesitamos
y nos sumerge en una vida plástica y superficial. Está en nosotros poder
entender que no todo lo que se encuentra en el mercado lo necesitamos. Y más aún
entender que comprar si puede llevarnos a un estado de felicidad y satisfacción
pero que esta no es la felicidad real que como seres humanos necesitamos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario